La etapa del GR 262 hacia Ariño la podemos comenzar en la misma ribera del río Martín, en la pasarela existente varios metros aguas abajo del Puente, donde se localiza un cruce de caminos. Hallaremos a la izquierda el desvío al poblado ibérico del Palomar por el sendero de Pequeño Recorrido PR-TE 114 (dirección Alacón). En 15 minutos se llega a dicho poblado, un ejemplo de la arquitectura agrícola-residencial.
Tras regresar de nuevo al punto de inicio en Oliete, el GR avanza por un camino entre choperas, bordeando la llanura aluvial en dirección a la Fuente El Piejo, a la que se llega utilizando un desvío de uno 25 metros. Después se inicia un tramo de senda que desembocará en otro camino o pista que nos lleva hasta la finca agropecuaria de San Pedro, con edificios de carácter agrícola y ganadero. Allí encontraremos el desvío en cuesta a la Sima de San Pedro (1 km). Siguiendo camino pasaremos por la Plana de San Pedro donde se halla un rústico y antiguo Peirón y la ermita de San Pedro.
Siguiendo la pista, pronto encontraremos otro desvío en cuesta a la fortaleza ibérica del Cabezo de San Pedro (1,7 km.) que se asienta sobre un altozano junto a un abrupto cortado rocoso. La visita a la Sima y al cabezo de San Pedro son absolutamente recomendables en esta etapa, a la que habrás de sumar dos horas más al recorrido si optas por su visita. A estos puntos de interés es posible acceder en vehículo por una pista asfaltada.
Continuando por el GR, sin abandonar el camino principal, por la margen izquierda del río Martín pronto se llega hasta el cauce del río que se cruza por un vado cementado en el río con bloques de piedra a modo de pisas. La ruta abandona la pista forestal para tomar un sendero acortando el tiempo de caminata, desembocando de nuevo en la pista que nos bajará hasta el cauce del río Escuriza y, tras cruzarlo por una pasarela, se llega a una plazoleta donde se localiza un castillete minero y el museo minero (en el antiguo economato) que recuerdan el pasado más reciente de Ariño.
La Cultura Ibérica es la que ha proporcionado a Oliete los restos arqueológicos más espectaculares, y en torno a ellos, los poblados ibéricos del Palomar –ejemplo de la arquitectura agrícola residencial- y del Cabezo de San Pedro -ejemplo de la arquitectura defensiva y militar-, se ha estructurado unas rutas partiendo del propio GR 262. Paneles interpretativos distribuidos en los yacimientos, ayudarán al visitante a conocer este patrimonio, las características de esta etapa y las formas de vida de los pobladores ibéricos durante los siglos III y I a.C.
El Palomar, está excavado en 1/3 aproximadamente de su extensión total. Pueden observarse, en la manzana de edificios excavada, las calles empedradas, zócalos de piedra de las estancias y almacenes y están señalizados los lugares donde aparecieron enterramientos infantiles, de perros y ovicápridos.
En el poblado de San Pedro, son observables por otro lado su fortaleza y sistema defensivo, destacando una espectacular muralla a base de grandes piedras, foso y torres defensivas y vigilancia en una segunda línea amurallada. Una de estas torres, en altura conservada es la más antigua de la Península. Excavaciones recientes han sacado a la luz la necrópolis compuesta de varios túmulos funerarios y restos constructivos que parecen evidenciar la ocupación de este poblado desde el siglo V a.C.
La descomunal Sima de San Pedro está considerada por su estructura geológica como única en Europa. Este asombroso pozo troncocónico supera los 100 metros de profundidad desde el punto más alto hasta el lago (86 metros desde una antigua plataforma), y un diámetro en su boca de 75x85m. En su base presenta un lago cuya profundidad está calculada en unos 22 metros. El lago es alimentado por las aguas del río Martín, que se encuentra a 40 metros sobre su nivel, así como por el agua de lluvia que entra por su boca y por la que se recoge en la barrancada en la que se halla la sima.
Esta sima, destaca también como un refugio de biodiversidad sin equivalentes en Europa, dotándola de un valor ecológico excepcional, donde encuentran refugio unas 25 especies de vertebrados (aves, murciélagos, micromamíferos, anfibios y reptiles).















