Esta ruta es un bucle senderista que tiene su inicio y fin Peñarroyas. En un principio el recorrido es paralelo al GR-262 en dirección a Obón, varios puntos de interés geológico con pies temáticos interpretativos (fallas, huellas de desecación poligonal, ripples…) dan forma a un recorrido empedrado desde la localidad hasta alcanzar el mirador del Portillo, paso que se abre en lo alto de las Peñas Royas.
Después tomamos la senda de la izquierda, antiguo sendero hacia La Hoz de la Vieja y por dónde discurre también una variante del GR (conocida con el nombre de vuelta a los palomares) que nos acerca hasta el barranco de la Val. Al poco tiempo abandonaremos la variante que quedará a nuestra derecha en dirección al río Martín, y continuaremos sendero hasta llegar a los corrales de las Umbrías.
Poco después llegaremos al barranco de la cingla y el paisaje vuelve a cambiar. Un afloramiento de areniscas rojas donde los agentes erosivos han configurado un encañonamiento del barranco conocido como el hocino de la Pelegrina, mostrando un cauce con pequeños y coquetos saltos de agua y pocetas o badinas.
Tras subir por el mismo cauce dejando atrás los afloramientos del rodeno, el paisaje entra en contacto con afloramientos del carbonífero. Contrastan ahora los colores de losetas grisáceas, destacando una serie de pliegues angulares tumbados en la terraza del mismo cauce. Allí mismo abandonaremos el barranco por su margen derecha, ascendiendo por una empinada senda hasta el corral del Pilón, dónde enlazaremos con el tradicional sendero de Armillas. El apelativo “del Pilón” le viene dado por los restos de un antiguo peirón o cruz de término, realizado con bloques de ródeno en su base que aún son observables derruidos. Algunos bloques conservan grabadas alguna cruz. Es el punto más alto del recorrido con 1.021 metros de altitud sobre el nivel del mar.
A partir de aquí iniciaremos un descenso por el citado sendero que discurre paralelo a la cinglera rocosa de Peñas Royas, que coronan la ladera, y de la que se han desprendido numerosos bloques que encontraremos por el sendero.
Algunos de estos bloques conservan grabados rupestres predominando las cruces de cristianización, que probablemente sirvieron para sacralizar este sendero que debió ser muy transitado, bien como ruta hacia las salinas -la sal era un bien muy preciado en los siglos pasados- de la localidad de Armillas, y que daría nombre al sendero, bien por su faceta religiosa de peregrinación o de romerías hacia la ermita de la Virgen de la Aliaga en Cortes de Aragón o a la ermita de San Antón en Armillas, pequeña localidad que cuenta con cuatro ermitas (la de San Antón citada, la de San Ramón, La Virgen del Pilar y la Purísima).
A media ladera también podremos observar unos afloramientos de rocas subvocánicas que afloran en el barranco Abellar, que identificaremos por su color ocre amarillento, y cuyo origen fue al final del carbonífero, cuando el magma subcortical se enfrió en el subsuelo, en zonas próximas a la superficie, originándose estás singulares rocas. En este este tramo de sendero hallaremos un refugio -conocido como el albergue-, que puede servirnos de refugio si hay tormentas. Poco después llegaremos de nuevo a Peñarroyas.















