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Pueblos

Obón

Datos

Gentilicio:   Obonero
Habitantes:   en 1900, 1.202 hab. / en 1950, 923 hab. / en 1995, 61 hab. / en 2019, 44 hab.
Altitud:   680 m

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Alojamientos
Q

Alojamientos

ALBERGUE DE OBÓN «LA MARISICA»

C/ Huerta del Molino, S/N
978 956 000 / 635 569 142
Gestión: Rubén Martín
Apertura: Todo el año.
Número de Plazas: 25
3 Habitaciones: una doble, una de 9 y una de 14 plazas
Servicio de bar: de 16 a 21 horas
Equipamiento: cocina, comedor, asador
Contacto: info@alberguemunicipaldeobon.es
Web: http://www.alberguemunicipaldeobon.es/

El pueblo

Obón se asienta en una solana a cuyos pies el río Cabra o río de la Torre como popularmente se conoce, vierte sus aguas al río Martín, cuyos encañonamientos y abruptos cortados resultan especialmente atrayentes en esta zona y que ya llamó la atención –al igual que en Alcaine-, a los cazadores-recolectores prehistóricos, que al amparo de sus innumerables recovecos y abrigos encontraron protección y buenos cazaderos, dejando como muestras varios abrigos con pinturas rupestres que sacralizaron la zona.

Se levantó la población en un espacio de terreno escalonado y semillano, que confiere a sus calles suaves pendientes, de la ladera que encauza por su margen izquierda el río Martín. Ello obligó a construir un potente muro de piedra –que es lo que primero llamará la atención al visitante-, que consolidase las terrazas sobre las que se asienta la población y permitiese sustentar el acceso hasta ésta desde el valle.  Estos dos espacios aterrazados se muestran separados por una vaguada por la que discurre hoy el eje principal de la población. En la terraza de la margen izquierda de esta vaguada se construyeron los edificios más insignes como el ayuntamiento –que todavía conserva la lonja con dos arcos de medio punto-, y las casonas más populares y solariegas, así como la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora (Sg. XVII) localizada en un extremo de la terraza sobre el barranco de Santa María.

El sistema de información del Patrimonio Cultural Aragonés describe la fábrica barroca de este templo como de mampostería, con tres naves, la central con arista y medio cañón y las laterales de medio cañón con lunetos. Presenta, además crucero con cúpula y linterna. Las cubiertas se decoran con interesantes estucos a base de casetones de tipo geométrico, propios del manierismo, mientras el intradós de la cúpula muestra cabezas de querubines y ángeles músicos.

María Jesús Berraondo Urdampilleta que ha estudiado la iglesia cita además la existencia de unos capiteles, tal vez del sg. XIII provenientes de un antiguo templo románico, empotrados en el ábside. Llama la atención nada más llegar a la iglesia el esgrafiado ornamental del pórtico de entrada. Destaca sobre todo una torre de ladrillo de planta cuadrada adosada al templo. Su estructura para muchos especialistas comparable a un alminar, tiene los vanos apuntados, en la actualidad cegados, llevando su datación a finales del siglo XV. Podría decirse por tanto que este sí que sería uno de los pocos ejemplos de torre mudéjar que hay en esta parte de la provincia turolense. Recientemente la torre ha sido restaurada lo que le confiere un color blanquecino.

Todo ello nos lleva a pensar que el casco antiguo o población origen debió situarse en este espacio, donde camuflado por construcciones posteriores se localiza un torreón medieval “el torretón”, restos asociados a un antiguo castillo del siglo XIV, aunque se conoce su existencia desde el siglo XII, y que Jaime I donó a Pelegrín de Atrossillo en 1247. Finalmente pasaría a manos de la familia Bardaxí. Este Torreón fue cárcel y palomar. Los muros son recios de mampostería y puerta dovelada semicircular. La terraza contigua se nos mostrará como una posterior expansión urbana como resultado del crecimiento de la población.

Otras terrazas de la ladera montañosa y a las afueras de la población, acogieron los tradicionales barrios de eras y pajares –en la actualidad abandonados o modificado su uso-, que confieren a la localidad un aire muy tradicional. Bajo el muro y muy cerca del río localizamos los tradicionales lavaderos en cueva de la localidad, que aprovechan el agua captada en una azud aguas arriba del río Martín y que mediante una canalización por la margen izquierda del río es transportada hasta los lavaderos.

La ermita del Santo Sepulcro se sitúa en lo alto de la misma ladera a la que se accede a través del calvario, que comunica con la población, del que resaltan los peirones o estaciones del vía crucis. Esta ermita es de una sola nave con arco de medio punto como acceso.

De Obón también destaca, junto con su abrupto paisaje, la ermita de San Miguel, aproximadamente a 4 kilómetros de la localidad siguiendo la carretera local, que en fondo de saco muere en Obón. Esta construida en mampostería y desde su alta ubicación se abre una preciosa vista panorámica.

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